París, 2006.
Sin permiso de Hugo Pratt y por petición de un gran fan del Corto Maltés, hice este mural en su casa, tan sólo unas horas antes de salir el avión de vuelta, y con lo que había por allí, un rotulador y un bote de titanlux.
En unos minutos aparecieron por allí su familia, vecinos, amigos... nunca había pintado con tanto público.
Y bueno, ahora cambiaría muchas cosas, haría una foto decente, pero fue algo espontáneo y con poco tiempo. Me alegro de haber pintado en una pared parisina. Y que me perdone Hugo Pratt por el destrozo.




